La pelea entre los operadores del Cártel de Juárez y el Cártel de Sinaloa, ambos jefaturados por los sinaloenses, Vicente Carrillo Fuentes y Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo, han colocado a Chihuahua como el estado de la República con la mayor cantidad de asesinatos ocurridos durante este año, alrededor de 500.
La violencia encarnizada que protagonizan ambos bandos tiene a la sociedad chihuahuense en un estado permanente de terror y rebasadas por completo a las autoridades policiacas del fuero común y a la Procuraduría General de la República (PGR). Ningún policía ha considerado inteligente enfrentarlos; son acribillados aquellos que por alguna circunstancia corren el “infortunio” de aparecer en el momento y lugar “equivocados”. La medida extraordinaria para enfrentarlos ha sido el Ejército.
En el contexto del Operativo Chihuahua apenas sí han caído dos sicarios identificados con el Cártel de Sinaloa. Uno oriundo de Sonora, ex oficial del Ejército Mexicano acribillado y muerto el siete de abril en Parral: Carlos Alberto Otero Urías. Se hacía pasar como Manuel Garruña Figueroa.
Ahí donde murió Otero también cayó uno de los operadores más jóvenes del Cártel de Juárez, 20 años de edad, Gerardo Gallegos Rodelo. Portaba identifaciones posiblemente apócrifas de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) con el nombre de Miguel González Ortega. También la credencial de elector apareció con ese mismo nombre.
Después fue detenido en Juárez Efrén Escudero Hernández, quien también perteneció al Ejército Mexicano en los grupos de fuerzas especiales (Gafes). Trabajaba para el Cártel de Sinaloa. Apenas andaba instalando su centro de operaciones en dicha ciudad. Asesinó contrincantes en la región de Ascensión y en Juárez utilizando cuernos de chivo R-15 y escuadra nueve milímetros.
En medio de hasta 20 asesinatos por día en diversas ciudades del estado y de involucrar hasta una campaña de “narcomensajes y/o narcoamenazas” que han provocado terror entre la población porque muchos de ellos han sido cumplidos, fue detenido también en Juárez uno de los sicarios más temidos del Cártel de Juárez: José Alfredo Palacios Rivera, de 49 años de edad. Tenía un largo historial criminal en Estados Unidos y México. Se hacía llamar de 10 distintas formas. El Ejército concluyó que tenía uno de los más altos rangos en la pandilla Los Aztecas, rama del Cártel de Juárez.
Casi inmediatamente después fue detenido en Parral el número dos en la jerarquía del Cártel de Juárez en el esstado: Pedro Sánchez Arras. Junto con él, fueron aprehendidos en aquella ciudad sus principales gatilleros: Jacinto Huerta Pérez, Arón Chavira Gómez, José Ismael Bermúdez Vidaña, Juan Manuel Gallegos Rodelo (hermano de Gerardo), José Cisneros Ochoa y José Barraza Carrillo.
Tenían en su poder un fusil Cal. .308 (para francotirador), tres fusiles Cal. .223, dos fusiles Cal. 5.56, un revolver Cal. .38 especial y tres mil 127 cartuchos de diferentes calibres. También tenían una camioneta Chevrolet Silverado, color blanco año 2004,una camioneta Chevrolet Suburban, color blanco año 2000; una camioneta (blindada) Chevrolet Cheyene, color blanco, modelo 2007 y un vehículo Mercury, año 2007.
Además, tenían una gran cantidad de radios de comunicación y teléfonos celulares, vestuario de coporaciones policíacas y credenciales apócrifas de la Procuraduría General de la República
Y la semana pasada llegó otro golpe más para el bando de los Carrillos Fuentes al ser detenido en Lázaro Cárdenas, Gonzalo García, quien estaba bajo las órdenes de Sánchez Arras, y ambos bajo la jefatura del sinaloense “Dos Letras”, “J.L”, y/o Juan Pablo Ledezma y/o José Luis Ledezma, jefe del Cártel de Juárez en el estado de Chihuahua.
Junto a García, fueron detenidos sus guardaespaldas Antonio Guerrero Flores Mariscal y Ricardo de la Rosa Haros , hermano de César Iván de la Rosa , quien en mayo pasado fue detenido con ocho toneladas de mariguana..
Al ser detenidos, García y sus ayudantes tenían cuatro vehículos de reciente modelo, dos de ellos blindados, cinco fusiles cuerno de chivo, varios uniformes completos de AFI y tres mil cartuchos de diversos calibres.
Analistas que han seguido de cerca al “Operativo Chihuahua” han concluído que las bajas mayores las ha sufrido el Cártel de Juárez no solamente en su estructura jefatural directa sino en la red de protección que les cubría dentro de las corporaciones policiacas, principalmente las policías municipales y la policía ministerial estatal. Casi 30 agentes han sido ejecutados este año.
Por Manuel Aguirre
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